PACTO DE MIERDA.

Buscaba infructuosamente un título a esta colaboración que expresara mi sentimiento de rabia e impotencia frente al anuncio de cloaca política de la posible suscripción de una nueva versión del pacto contra México, pero ahora enfocado a la inseguridad propiciada por la corrupción galopante que azota a las instituciones de arriba a abajo y de lado a lado, pero solo lo encontré cuando relacione el lodazal en que se ha convertido la política oficial y no oficial en nuestro país, con quienes proponen el nuevo/viejo pacto.

De nueva cuenta la clase política promete reformar para quedar peor que antes, porque en su propuesta no esta la autocrítica y el reconocimiento que son ellos, los pretensos pactantes, quienes han conducido a esta nación a un callejón sin salida, no veo la intención de barrer la corrupción del escalón más alto hasta el piso de la escalera, en su discurso no hay ningún elemento de confiabilidad, porque son los propios ladrones lo que proponen cuidar la casa que desvalijan a diario.

Para mi resulta inexplicable, como este esfuerzo lo podría encabezar Peña Nieto, quien tiene a cuestas la represión de Atenco, los femenicidios en el Estado de México y el fraude descomunal que lo llevo al cargo, con que autoridad moral puede encabezar una cruzada contra la corrupción e inseguridad; de igual manera me pregunto como podrán combatir la corrupción los coordinadores de la fracciones parlamentarias del pri, pan y prd, si los moches son una practica que han arropado y finalmente, como abatir la inseguridad con cuerpos policíacos ligados al crimen de mil y una manera.

La clara muestra de que el llamado pacto contra la inseguridad y la corrupción no es más que un acto simulado, forzado por las circunstancias, es la omisión en el discurso del diputado Francisco Antonio Astiazarán Gutíerrez, en su aparente rendición de cuentas, de una solo mención sobre el gravísimo problema por el que atraviesa el país en materia de inseguridad y corrupción, no oímos su propuesta, no es un diputado comprometido con el tiempo que se vive, es un político, que vende fantasias, no realidades, ajeno completamente a la necesidades de la población, quizá porque no se representa más que el solo y su ambición por ser gobernador.

No es posible que quien se ostenta como representante popular, no tuviere ninguna mención para los detenidos desaparecidos normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, ninguna exigencia para que aparezcan vivos, vamos ni una mención de su visión sobre el estado de caos en el país y de su propuesta a tan ruinosa situación, no cabe duda el Toño, como los políticos vive en otro mundo.

el ciudadano.

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