DOS CARAS

La misma cara de desolación que presento en la televisión Salinas de Gortari, al referirse al levantamiento armado de los Zapatistas, de aquel lejano inicio del año 1994, presentaba Peña Nieto al anunciar por ese medio de comunicación, el resumen del encuentro sostenido en la víspera con los padres de los 43 normalista de Ayotzinapa, Guerrero, forzosamente desaparecidos por la policia de Iguala y Cocutla, Guerrero y el crimen organizado, sin resultados evidentes.

La historia es ciclica, y de nuevo se presenta una situación donde el presidencialismo como poder meta constitucional esta agotado, sin reservas para enfrentar las crisis recurrentes que ponen al desnudo la incapacidad de la clase política para gobernar, la falta de rumbo en las políticas públicas para afrontar la problemática social, pero sobre todo una ausencia de autocrítica, sensibilidad y honestidad en sus respuestas, que ponen en entredicho la existencia misma del estado.

No regare sobre mojado en los problemas irresueltos de la inseguridad y la crisis económica, me centrare en un aspecto que me pareciere importante como válvula de escape a tan agobiante situación, como es el procedimiento y resultado de un ejercicio de democracia directa como es la consulta popular, que cualquiera entiende como herramienta que nos permite tomar el pulso social de las demandas ciudadanas y su inconformidad con las políticas implementadas por los gobernantes, de tal manera que son una forma de interlocución directa entre gobernantes y gobernados, acerca de lo que quiere la población.

Pues bien, con una visión burocrática y leguleya la Suprema Corte de (in) Justicia de la Nación decidió por mayoría desechar la consulta sobre la necesidad de incrementar el salario mínimo y sobre la reforma energetica, porque según los jueces, el resultado afectaría los ingresos y egresos del estado, lo que implica que nunca se podrá usar el mecanismo de las consultas ciudadanas, pues evidentemente todos los resultados de las mismas afectaran de una u otra manera las finanzas públicas.

Le explico porque, las leyes son uno de los carriles por donde desarrollan las políticas públicas, y el otro, son las finanzas públicas, pues el gobernante solo puede hacer lo que la ley le permite y solo puede realizar acciones que estén contempladas presupuestalmente, pues el presupuesto de ingresos y egresos, en realidad es una ley también, luego entonces cualquier mandato legal que imponga una consulta popular, tendrá efectos legales, programáticos y presupuestales, lo que impactará de manera definitiva los egresos e ingresos públicos, lo que implica que de seguir las ideas de la Corte, ninguna consulta ciudadana, a su corta vista procederá.

En consecuencia, la propia corte a dicho con ello, el estado de derecho, no se cambia con la ley, se cambia con la protesta ciudadana, porque ella misma se ha encargado se cerrar los espacios legales, no cabe duda que tenemos una corte profiriana, que esta viendo lo de Tlatlaya, Estado de México y Ayotzinapa, Guerrero y no se inca, no se sensibiliza de la necesidad de cambiar este estado fallido de la que es parte.

Lic. Armando Saucedo Monarque.

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