A DAVID

“Una semana sin ti, con la esperanza de despertar y verte a mi lado y sonreir, te extraño”

El dolor de una madre al perder un hijo es indescriptible, no puede aquilatarse en toda su extensión tan profundo pesar, por muchas razones que para todos son de alguna manera más o menos explicables, y que se reflejan en los pensamientos de Carolina Pérez Cobian, madre del menor David, que recientemente falleció en una guardería en nuestra ciudad, que al inicio de esta entrada cito, con pesar.

Pero lo que resulta totalmente claro en esta tragedia es la negligencia, disimulo y omisiones de las autoridades encargadas de velar por la seguridad social de los menores de las madres trabajadoras que se ven forzadas y necesitadas del auxilio estatal para el cuidado de sus menores hijas o hijas cuando ellas tienen que laborar, pareciera como si una sola tragedia no fuere suficiente para que estos hechos no se volvieran a repetir después del incendio de la guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, donde fallecieron 49 menores, victimas de la avarcia de los dueños concesionarios y de la negligencia criminal de los tres niveles de gobierno, que con sus actos y omisiones, en forma concurrente dieron pie a esa tragedia.

Que tendrá que pasar para que estos hechos no se repitan, porque tan grave es la muerte de un solo menor, como la de dos o más, no podemos exponer más a la ineptitud criminal de las autoridades, la vida de los menores de madres trabajadoras, porque desde el punto de vista moral y social, es una perdida irreparable y además de representar este hecho, una terrible violación de los derechos humanos a la vida, salud, cuidado y sociales de lo menores y de las madres trabajadoras, que implica responsabilidades civiles, administrativas, políticas y penales que deben de deslindarse, exigirse y fincarse, en cada caso y a cada quien, en un abanico que no es corto, por eso decimos que no basta una clausura.

Efectivamente, no basta un acto simbolico, es necesario que se aclare la responsabilidad de cada autoridad que por acción u omisión permitió que sucediera esta desgracia, no podemos quedarnos callados, no cuando va de por medio un bien tan preciado como la vida y más cuando es de un indefenso, que no tiene la menor culpa de lo corrupto del mundo oficial y lo dejado y tolerantes de todos nosotros.

Lic. Armando Saucedo Monarque.
@saucedomonarque

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