SISMO 1985 PROTECCIÓN CIVIL

Durante el terremoto del 19 de septiembre de 1985, la sociedad en movimiento sustituyo al gobierno en la protección de las vidas y pertenencias de las personas sumidas en la desgracia por este evento de la naturaleza, fue ella la que ante la parálisis gubernamental inicio las tareas de rescate en formas autogestiónarias, pues en una cadena humana sincronizada en la capital del país inicio las labores de salvamento de vidas en aquellos momentos terribles, pasado el sismo.

Ahí se trajo a colación el termino acuñado por el italiano Antonio Gramsci, para definir a la ciudadanía en movimiento, como sociedad civil, buscando describir el despertar de la sociedad en la búsqueda de respuesta a la grave crisis que representaban la miles de muertes, la destrucción de grandes conjuntos habitacionales, llamadas vecindades y la total desaparición de parte de la infraestructura urbana de la capital y de los más elementales servicios públicos y asistenciales.

Ese despertar social, se tradujo en una critica frontal a la ineficiencia gubernamental en la protección de la vida y los bienes de las personas, en los momentos de crisis, quedo al desnudo la ineficiencia, corrupción e indolencia de los gobiernos priistas, que a la postre llevo a que Salinas de Gortari, perdiera las elecciones en 1988, y que solo el fraude y la complicidad del pan, permitió que este robara la presidencia a Cuauhtémoc Cárdenas, en forma burda, con la famosa caída del sistema.

Las tormentas Ingrid y Manuel, ha puesto al descubierto de nueva cuenta la incapacidad gubernamental para diseñar políticas de protección civil, eficientes y adecuadas para enfrentar antes, durante y después los fenómenos hidrometeorológicos como ha quedado evidenciado en la desgracia humana en los estados de Guerrero y Oaxaca, entre otros, porque es evidente que no tuvieron la misma suerte quienes sufrieron el embate de los huracanes en las colonias populares de Acapulco, de quienes lo vivieron en la zona de Punta Diamante, pues resultaron afectados como siempre los mas pobres y la población más vulnerable, para ellos no hubo puente aéreo, tarifas habitacionales al 50%, alimentos gratis en los hoteles, techo y agua, solo hambre, muerte, destrucción y desolación, por más que Peña Nieto, se hubiere pegado un chapuzón después de las fiestas patrias.

La desgracia seguirá contando historias de dolor y desolación, que mañana dejara de ser noticia y al olvido, y la clase política, pragmática, asustadiza e improvisada en nuestro puerto suspende las clases para el día 19 de septiembre, sin un plan de contingencia ordenado, discutido y socializado, como buenos improvisados, dando muestras de los mismo, falta de oficio y cultura de la prevención, como ha sido la constante en el gobierno de Otto Claussen Iberri.

En contrario, vale recordar la lección de civismo del profesor Alejandro Ramirez Cisneros, en aquellos momentos en que, desde la cabina de la radio, suplió la ineficiencia de las autoridades municipales, coordinando las labores de ayuda en la época de ciclones, hace algunos ayeres.

Armando Saucedo Monarque
Twitter: @saucedomonarque

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