REFORMA DE PEMEX Y CFE

“No se otorgarán concesiones ni contratos respecto de minerales radioactivos. El Gobierno Federal tiene la facultad de establecer reservas nacionales y suprimirlas. Las declaratorias correspondientes se harán por el Ejecutivo en los casos y condiciones que las leyes prevean. Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos no se expedirán concesiones y la Ley Reglamentaria respectiva determinará la forma en que la Nación llevará a cabo las explotaciones de esos productos. Corresponde exclusivamente a la Nación el control del sistema eléctrico nacional, así como el servicio público de transmisión y distribución de energía eléctrica; en dichas actividades no se otorgarán concesiones, sin perjuicio de que el Estado pueda celebrar contratos con particulares en los términos que establezcan las leyes, mismas que determinarán la forma en que podrán participar en las demás actividades de la industria eléctrica”

De acuerdo a la iniciativa presidencial, que pretende reformar los artículos 27 y 28 constitucionales y que posibilitaría la llamada reforma energética, el párrafo antes transcrito, es la parte toral de la reforma constitucional, que permitiría modificar la propiedad exclusiva de la nación sobre los recursos energéticos, petróleo y energía eléctrica, al validar, reconocer y permitir la inversión de capital privada en la explotación de estos productos petroleros, tal y como reza la parte en negritas de la transcripción y por otra parte, reconoce legalmente, la practica existente en la industria eléctrica nacional de celebrar contratos con particulares en y para que desarrollen actividades reservadas a la nación en materia del servicio público de energía eléctrica.

En consecuencia, sólo es, demagogia citar al general Cárdenas, para pretender validar la privatización de los recursos energéticos de la nación, cuando es evidente esta intención, por más que se diga que no.

Pero lo peor esta por venir, de aprobarse la modificación constitucional, las leyes secundarias podrían ampliar y profundizar este animo privatizador, ya que, obtenida la mayoría calificada del constituyente reformador, es decir del congreso federal y de las legislaturas locales, para reformar la constitución, las leyes secundarias o reglamentarias, se aprobarían tan sólo con la mayoría simple de las cámaras, algo fácil para el prian, que sin duda incluirían en ellas, la total privatización de estas dos ramas de la industria nacional, sin mayor dificultad.

En consecuencia, es importante, que la reforma constitucional no pase, porque México perderá sus recursos energéticos, a manos del gran capital, recordemos que perder a Telmex, como industria nacional, nos ha costado, tarifas telefónicas caras y retraso de la población en el acceso a internet, para citar, solo un ejemplo de lo pernicioso de las privatización, más allá del canto de las sirenas neoliberales.

Armando Saucedo Monarque.

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