TRANSPARENCIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS

Con la adición del segundo párrafo al artículo 6 constitucional, se estableció como derecho humano de tercera generación, el derecho al acceso a la información pública de las personas frente al poder público, bajo el principio de máxima publicidad, y como política pública para garantizar la observancia y satisfacción de este derecho fundamental, la transparencia gubernamental, que tiene como piedra angular la organización de los archivos públicos, la instrumentalización de la organización administrativa para ello y la profesionalización de los responsables de los aplicadores de esta política.
Sin embargo, ninguno de estos elementos, vemos en la propuesta del alcalde Otto Clausen, porque su propuesta tiene que ver más con una mirada al pasado y un ajuste de cuentas, que hacer e instrumentar una política pública real de transparencia gubernamental, que responda a las peticiones de acceso a la información pública y a establecer orden y disciplina en el archivo municipal, que permita el resguardo de la información documental debidamente clasificada.
En consecuencia la propuesta del presidente municipal, en el fondo y en la forma, no es más que una consigna de agitación para desviar la atención al hecho cierto y palpable de la inamovilidad y falta de respuesta a la problemática del municipio por parte de la administración municipal, es decir a una pérdida de rumbo notable.
Porque tampoco atiende a fondo el problema de la corrupción municipal, al ubicarla sólo en el trienio próximo pasado, cuando la historia alcanza cuando menos a Toñitos, Bebos, Bernardinos y demás huéspedes de la Casa de Piedra.
el ciudadano.

1 comentario

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Una respuesta a “TRANSPARENCIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS

  1. juan pescador

    GUAYMAS: JURAMENTO CÍVICO.
    Cuento.
    Juan Pescador.
    “Los trabajos y cortedades son cuales V.R. se los podrá persuadir, en este cabo del mundo; pero yo, gracias al Señor, la paso en medio de ellos muy contento y gustoso; porque, por ellos he dejado las grandezas y conveniencias…
    La Concepción de Nuestra Señora del Caborca, y marzo de 1695.
    Siervo y hermano ex corde de V.R.”
    Francisco Javier Saeta, carta dirigida a Eusebio Francisco Kino.
    Tuvo un sueño:
    Milagrosamente, la nación de los guaimas despertaba diciendo: “si seguimos como vamos, nos van a poner en sus patas para calentarse las reumas”.
    —¿Más…?, grita alguien.
    Todo está arreglado para que desde arriba, los negociantes de la cosa pública, decidan a quién imponen de candidato en sus partidos; ya luego lo presentan como si pópulo los hubiese elegido; y las borregadas en fila a votar y “empoderarlos”.
    —Para qué quejarse después de que se robaron el tesoro, los terrenos y al revés de cómo dice el dicho: “adiós candil de la calle, y oscuridad de tu casa”, estos herederos del chanchullo, mejorada su especie rateril, se llevan los candiles a su casa y hasta a la de “mami”, dejando en la oscuridad las calles públicas.
    —Y qué vamos a hacer… , gritó un muchacho.
    —Vamos a esculcar quiénes sirven en nuestras colonias para gestionar el mejoramiento comunitario— nombremos jefes de barrio de nuestras colonias, que se fogueen en la gestión de los servicios públicos. Y si quienes nombremos líderes populares se asocian a los maleantes, andan de adornados y empiezan con trampas o a venderse ante los poderes establecidos, inmediatamente los tumbamos y nombramos otro que vele y guíe nuestro progreso. Por ahí empieza la democracia, construyéndola nosotros.
    Y acordaron los barrios nombrar sus respectivos jefes, foguearlos entre sí y ante los de los tiranos, para que brotaran las cabezas populares y desde luego, la ciudadanía estuviera al pendiente de que sus líderes, cumplan sus mandatos con acato a la soberana vox populi. En la etapa previa a las elecciones, efectuar debates entre ellos, para conocerlos en la palestra y bajar del entarimado a los contagiados por el haber y no del servicio; dejar a los capacitados, honrados y comprometidos con el progreso comunal.
    —¡No hay candidaturas independientes, tienen que tener partido político!, gritó una señora.
    —Nosotros, las mayorías, seremos la mejor palanca de nuestro candidato ciudadano.
    — ¡Sí ¡—, aclamaron todos.
    Y la población se dirigió a la plaza pública de los Tres Presidentes y en corrillos deliberaban, un muchacho subió a una jardinera y propuso, hagamos un Juramento y se quedó meditando…, luego gritó:
    —¡Atención, firmes, ya! ¡Saludar, ya!
    La gente acató las órdenes cívicas practicadas cada lunes escolar en los Honores a la Bandera:
    — ¡¡¡ Ciudadano, “…¿ juras el cumplimiento de tu deber en el puesto que se te designe ? Ahí deberás permanecer en la defensa de tu Nación y de tu Gente !!!

    ¿Juras cumplir con el mandato divino?”

    La población enmudecida, magnetizada, pasmó las olas del mar, y el muchacho que exhortaba desde la jardinera, arremetió:

    —¡¡¡ ¿ Juran cumplir y hacer cumplir la Ley a los mandantes !!! ?

    Una garganta multitudinaria exclamó:

    —¡¡¡ Sí, protesto !!!

    Y los cerros del Vigía, el Malakof, la Cantera y Fátima vibraron solidarizándose con su eco: ¡Sí protesto- protesto-protestooooo.

    El crédulo durmiente despertó con unas ganísimas de orinar y su Fuente Ovejunero sueño, diluyéndose.

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