Por supuesto que muchos, muchísimos, deseamos sinceramente que Guaymas vaya hacia arriba, que avance, que mejore, que se monte sobre los rieles del progreso, y a la brevedad posible sea una comunidad fuerte, progresista y feliz.
Que inveterados problemas como la escasez de agua, la colapsada red de drenaje, la mugre, la basura, las pésimas vialidades, el caos, la drogadicción, el alcoholismo, la prostitución, la vagancia y malvivencia, los servicios desastrosos, las fincas ruinosas, las banquetas destrozadas, fueran pronto parte del negro pasado porteño.
Pero, ciertamente, no será con bravuconadas cantineras; con gritos de ebrios enajenados como lograremos nuestros deseado desarrollo. Ojalá todo fuera tan sencillo como imprimir estupideces en calcas y adherirlas a los cristales de los carros, o pagar costosísimos anuncios en radio, prensa y televisión, con las mismas sandeces, para avanzar. ¡Qué fácil la ven algunas personas “positivas”…!
En realidad, nuestro avance se dará cuando todos a una, nos decidamos a recorrer el más penoso de los calvarios: cuando todos nos levantemos día a día a trabajar honesta y duramente, sin pensar en nada más que cumplir por completo, cada uno, con nuestra responsabilidad. Sólo así o simplemente no será de ninguna otra manera.
Cuando ese trabajo decidido, esforzado y honesto de los porteños, sea encabezado por autoridades municipales respetuosas de la ley, responsables y bien intencionadas, que no hagan del puerto un simple botín de piratas o una estación de bandera en sus “carreras” políticas… Cuando marchen a la cabeza aquellos que amen a Guaymas, y que no deseen otra cosa que su bienestar…
¡Pero como no… pues no…!
(- eusebioosuna)


